Mostrando entradas con la etiqueta Animarte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Animarte. Mostrar todas las entradas

25 de noviembre de 2012

TIEMPO AL TIEMPO. Y UNA AGENDA.

No me alcanza el tiempo. Para escribir todo lo que quisiera escribir. Para leer todo lo que me gustaría leer. Para pensar todo lo que hay que pensar. Para estar con toda la gente que quisiera estar. Para hacer todas las cosas lindas que quisiera hacer. Ni siquiera para hacer todas las cosas que tendría que hacer.
El día me queda chico. Pero si se estirara un par de horas... tampoco me alcanzaría, porque me las arreglaría para sumar compromisos, anotarme en alguna movida o encarar alguna cosita nueva.
Muchos pensarán que lo mío es falta de organización. Puede ser que un poco sí. Pero créanme: la vida me ha ido acomodando los estantes.
Así y todo siempre estoy buscando la manera de exprimirle el jugo al reloj. Más aún.

De esas búsquedas y de una serie de eventos afortunados, que incluye un Santuario y una amistad de las que la vida nos regala de grandes, surgió la inspiración para hacer una agenda. 

Una agenda linda, con nuestra onda, con espacios para lo urgente y también para lo importante. ¿Qué qué es lo importante? Ser felices, obvio. Y hacer felices a los que nos rodean. Crecer como personas. Disfrutar y agradecer las buenas. Estar lo mejor preparado posible para las malas. Ser lo que queremos ser, aquello para lo que nacimos. Todo eso sin olvidarnos del cumpleaños de una amiga, del acto del colegio o del vencimiento de la tarjeta de crédito.

Y después de pensar esta agenda, proyectarla, trabajarla mucho y sufrirla un poco también, la quisimos compartir. Porque no se enciende una luz para esconderla.
Ojalá les guste.
https://www.facebook.com/2soles

17 de julio de 2010

Sole Rebaudi: lejos del puerto seguro

La obra de Sole Rebaudi habla de una artista con gusto por los desafíos: desde el empleo de soportes no convencionales, la mezcla de técnicas, los materiales reciclados y el juego con las texturas hasta su austero uso del color. La suya es la lógica del expedicionario que, lanzado a explorar lo desconocido, aprovecha al máximo cada recurso disponible y prescinde del equipaje superfluo.

 Los cuadros de esta artista insinúan  cierta épica aventurera: con cada trazo Sole se aleja más de las aguas seguras y se interna en las profundidades del espacio cotidiano. Allí instalada recorre lugares, se detiene con inocultable placer en el paisaje marino (no casualmente vive y trabaja en Mar del Plata), descubre cuerpos, pinta rostros que se antojan conocidos y resignifica pequeñas realidades familiares: la mesa, la ciudad, el ángel. Vida en abundancia.

Pero, más allá de lo experimental, más allá de las temáticas, el principal riesgo que corre la obra de Sole es el de animarse, esto es: dejarse habitar por su propia alma. Esa es la luz que emerge de cada plano dando a las imágenes la posibilidad de manifestarse vitales, cambiantes, plenas de espíritu.
 
En un mundo que suele limitar lo visual a lo visible, Sole se atreve a desafiar el límite de lo evidente.

Y eso es algo para celebrar.