Se miró los zapatos y las medias. Todo bien. Volvió a mirar
el reloj y apuró el paso para llegar a la parada del colectivo a tiempo de
tomar el de las ocho y media. Las dos cuadras le sirvieron para seguir repasando
in mente la agenda del día. Dos reuniones con clientes, pasadita por la
municipalidad para ver el expediente de la habilitación y algunas compras en el
centro. Abrió el cierre del maletín y espió el contenido: llevaba la carpeta
azul, las copias del contrato, la orden de farmacia para las vitaminas de la
beba y el recibo de la tintorería para retirar el saco de Pablo. Estaba todo. Y
sin embargo no podía abandonar la idea de que olvidaba algo.8 de marzo de 2013
MUJER REAL
Se miró los zapatos y las medias. Todo bien. Volvió a mirar
el reloj y apuró el paso para llegar a la parada del colectivo a tiempo de
tomar el de las ocho y media. Las dos cuadras le sirvieron para seguir repasando
in mente la agenda del día. Dos reuniones con clientes, pasadita por la
municipalidad para ver el expediente de la habilitación y algunas compras en el
centro. Abrió el cierre del maletín y espió el contenido: llevaba la carpeta
azul, las copias del contrato, la orden de farmacia para las vitaminas de la
beba y el recibo de la tintorería para retirar el saco de Pablo. Estaba todo. Y
sin embargo no podía abandonar la idea de que olvidaba algo.25 de noviembre de 2012
TIEMPO AL TIEMPO. Y UNA AGENDA.
El día me queda chico. Pero si se estirara un par de horas... tampoco me alcanzaría, porque me las arreglaría para sumar compromisos, anotarme en alguna movida o encarar alguna cosita nueva.
Muchos pensarán que lo mío es falta de organización. Puede ser que un poco sí. Pero créanme: la vida me ha ido acomodando los estantes.
Así y todo siempre estoy buscando la manera de exprimirle el jugo al reloj. Más aún.
De esas búsquedas y de una serie de eventos afortunados, que incluye un Santuario y una amistad de las que la vida nos regala de grandes, surgió la inspiración para hacer una agenda.
Una agenda linda, con nuestra onda, con espacios para lo urgente y también para lo importante. ¿Qué qué es lo importante? Ser felices, obvio. Y hacer felices a los que nos rodean. Crecer como personas. Disfrutar y agradecer las buenas. Estar lo mejor preparado posible para las malas. Ser lo que queremos ser, aquello para lo que nacimos. Todo eso sin olvidarnos del cumpleaños de una amiga, del acto del colegio o del vencimiento de la tarjeta de crédito.
Y después de pensar esta agenda, proyectarla, trabajarla mucho y sufrirla un poco también, la quisimos compartir. Porque no se enciende una luz para esconderla.
Ojalá les guste.
https://www.facebook.com/2soles
27 de marzo de 2011
POR QUÉ NO CHARLAMOS UN RATITO, AH?
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| BALCÓN DE LOS CAPULETO EN VERONA |
- ¿Cuándo vamos a charlar un rato vos y yo...?– me pregunta.
- Qué lindo, un ratito para los dos... quiero. – le contesto.
Hablar un poco. De nosotros. O de nada concreto. Ni de los arreglos que necesita la casa, ni del cambio de pediatra, ni de las compras del super ni del vencimiento de la tarjeta. Solamente hablar de nosotros dos, contarnos cómo estamos, qué queremos... y reírnos o llorar, depende del caso.
Suena el celular y su atención se desvía hacia quien llama: escucha, responde, sugiere una reunión, le pone fecha y hora. Promete confirmación por mail..
Otra batalla más en la que lo importante (nuestro sacrosanto diálogo conyugal) cede frente al poderío de lo urgente (el resto del mundo).
Y aunque sé que no es precisamente original, no puedo menos que pensar -y escribir aquí, con el permiso de ustedes- en lo difícil que es comunicarse en la era de la comunicación.
Mientras descuelgo la ropa de la soga me viene a la memoria aquello que decía Barthes sobre la soledad del discurso amoroso. ¿O era Foucault? Hago a un costado la pila de toallas y toallones dobladitos y googleo: discurso amoroso, fragmentos. Era Barthes, nomás.
En ese libro Barthés analiza textos clásicos del amor romántico y señala que una característica fundante del discurso amoroso es la individualidad: el amante habla de su amado y para su amado, aunque lo haga más consigo mismo que con su amado. Es más lo que la pobre Julieta habla de su amor a solas con su alma, que lo que comparte efectivamente con Romeo.
Son la cuatro de la tarde. Mi amado parte hacia la oficina. Se despide con un beso y la promesa de hacer cierta esa charla con la que ya me ilusioné... ¿me mandará un mail para confimar?
Amar es un verbo y eso tiene consecuencias. En principio, implica que se trata de una acción; amar es algo que se hace, no sólo algo que se siente. Verbo que se verbaliza, cuando estamos enamorados todas las palabras importan: las que decimos, las que callamos, las que nos dicen y las que quisiéramos oír. Y ni hablar del valor que adquieren las palabras cuando amante y amado logran, por fin, ser uno solo y se aventuran por los pasillos de la convivencia, la formación de una familia y los proyectos en común... ¿Será ese el momento en que las palabras lindas y melosas han de transformarse en diálogo? ¿Puede el amor resistir al diálogo? ¿Y sin diálogo?
Hago un alto en la reflexión teórica y repaso mentalmente lo que queda de mi tarde. Todavía tengo que forrar con contact los libros de inglés de mi niña, terminar de guardar la ropa, hacer alguna compra al retirar al gordito del jardín, ordenar un poco, preparar la cena y acostarlos. Si se duermen temprano a lo mejor podemos tomarnos un cafecito los dos solos...
Resulta difícil imaginar a una pareja shekespereana acostando a los chicos después de cenar y propiciando una charla en la intimidad. Y sin embargo esa charla entra en el futuro deseable de cualquier pareja de enamorados, incluidos los mismísimos Romeo y Julieta, si hubieran sobrevivido a tantos desencuentros.

Pero, a diferencia de la chica de Verona, yo vivo en la era de la comunicación. Llamo a mi suegra para ver si se puede encargar de los chicos una de estas noches y chequeo en la página del cine si sigue vigente la promoción de los jueves, cine más cena.
Por un minuto dudo, una salida así en la semana es un lío. Hay que desplazarse por media ciudad para llevar los chicos e irlos a buscar, al otro día hay que levantarse temprano. No importa, sigo adelante y hago la reserva. Subvertir algunas rutinas es la única manera que se me ocurre de que lo importante le gane a lo urgente.
Cuando me piden el número de la tarjeta de crédito tomo conciencia de que todavía no le consulté nada a mi amado, ¡será la individualidad de la que hablaba Barthes!
Y bueno, que sea una sorpresa. Que se entere cuando lea esto en el blog.
28 de septiembre de 2010
PROHIBIDO NO CAMBIAR EN PRIMAVERA
No se trata de una impresión. Es lo que afirman los resultados de una investigación que llevo adelante desde hace casi dos décadas y que hoy quiero compartir con ustedes.
Hay quien asegura que estas cuestiones no son estacionales ya que se dan durante todo el año. Y es cierto. Pero en primavera se viven con más fuerza.
Otros argumentan que no es la primavera la que provoca la urgencia por un cuerpo nuevo sino la
cercanía del verano, la exposición corporal y el realismo implacable de los trajes de baño.
Ejemplo notable de lo que les hablo es lo que sucede con la decoración del hogar. Apenas la primavera saca a la luz la necesidad de arreglitos varios, allá van las mujeres de la casa, provistas apenas de una pistola encoladora. Y no paran hasta dejarla irreconocible. Amores de temporada
El factor sentimental tampoco puede obviarse si de necesidad de cambios se trata. Muchos noviazgos llegan a su fin en esta época del año a instancias de la mujer, especialmente entre las más jóvenes. Es que, así como el invierno propicia la actitud cariñosa y el verano enciende pasiones... la primavera da para el revoloteo. Mariposas y picaflores marcan la pauta.
En este caso hay que decir que lo que vale para las jovencitas puede ser peligroso entre las que tenemos unos años más. Sobre todo si estamos casadas o comprometidas. Es probable que un vientito de cambio sople por estas épocas pero a qué mentirles: en este punto la investigación todavía no arroja resultados esclarecedores. Hay quienes tambalean, hay quienes sobreviven muchas primaveras y hay hasta quienes salen fortalecidas de la prueba.
A falta de precisiones científicas, intuyo que todo depende de la profundidad del vínculo.
Dejo para el final, la puntilla. Mejor dicho: las puntillas, los volados, el sube y baja de ruedos y la corrida de cierres y botones. Si el bolsillo lo permite la primavera es el momento para visitar a la modista o tomar por asalto cuanta venta medianamente formal de indumentaria femenina se nos cruce en el camino. Y si no, sencillamente para dar vuelta el placard y rescatar prendas del olvido.
Variaciones más o menos económicas de esa pasión ancestral que las revistas llaman “renovación del guardarropas”. En este sentido la primavera es a la industria textil lo que las fiestas de fin de año a la fabricación de pirotecnia.
.....
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| By Paz |
23 de agosto de 2010
ES LO QUE HAY
- No podés viajar en esto, está repleto de gente, te morís de frío esperándolo ...
- Y, qué querés, es lo que hay...
- Decile a tu papá que te compre una moto, si él tiene plata. Mi prima se compró una y le dieron como cincuenta cuotas.
- Pero en la moto también te morís de frío.
- Si la comprás ahora te la dan para cuando empieza el calor, después la vendés y con lo que juntás en la temporada, la cambiás por un auto...
- Y, no sé, qué sé yo...
- Es lo que hay, qué sé yo,... no podés estar siempre así, como resignado...
Delicias de la vida urbana, a una le toca ser testigo involuntaria de peleas, discusiones, romances apasionados, encuentros casuales, espectáculos gratos y otros no tanto. No hay reality show como la calle.
Me bajé antes que ellos pero no pude evitar quedarme pensando. De alguna manera me sentía interpelada por el discurso de aquella chica. Así, mientras recorría las cinco cuadras que me separaban de mi destino me planteaba: utilizar el transporte público ¿me convierte en una “resignada”? ¿Por qué nunca en la vida se me ocurrió comprarme una moto? ¿Por qué ahora, que ya se me ocurrió, tampoco la quiero?
Y ya en terreno más especulativo: acomodarse a “lo que hay” ¿será siempre señal de conformismo? ¿Manipular la escasez es siempre administrar miseria?
Quizás porque en mi historia hay pinceles reciclados con pelo de mi hermano, capitas de lluvia hechas con bolsas (de las grandes) del Supercoop y un Fiat 600 que alguna vez anduvo a fuerza de dulce de membrillo es que me resisto a creer que sea así. Por el contrario, pienso que improvisar con lo que hay a mano puede ser una manera sabia de adaptarse a las circunstancias. Y hasta una gambeta piola al mandato consumista.
El anhelo de más es intrínseco a la naturaleza humana. Y la publicidad lo explota hasta la desmesura. Sin embargo el exceso de afán progresista (del que, en su justa medida, no reniego) nos lleva a perder de vista la riqueza de los recursos disponibles.
Y no se trata sólo de consumo, sino de una manera de encarar la vida.
Una amiga mía, que combina la aptitud para la venta directa con la habilidad para la cocina fácil y rica, solía adaptar recetas tradicionales a los ingredientes que tenía en la heladera usando una regla de oro: si no hay, no lleva.
Claro que eso puede significar desafiar el canon y además de sentido práctico hace falta apertura, mirada atenta y un ideario ecológico. A las famosas “tres R” de reciclar, reducir, reusar yo le agregaría la r de repentizar, es decir, hacer lo mejor posible con lo que hay.
Sería interesante hacer la prueba y dejarse invadir por el espíritu de MacGyver, capaz de abrir puertas blindadas con un chicle y una invisible para el pelo.
En el mejor de los casos quizás podamos reconciliarnos con nuestras propias limitaciones. Aunque yo me conformaría con que se note en el próximo resumen de la tarjeta de crédito.
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| Mafalda 09 - Quino |
17 de julio de 2010
Sole Rebaudi: lejos del puerto seguro
Los cuadros de esta artista insinúan cierta épica aventurera: con cada trazo Sole se aleja más de las aguas seguras y se interna en las profundidades del espacio cotidiano. Allí instalada recorre lugares, se detiene con inocultable placer en el paisaje marino (no casualmente vive y trabaja en Mar del Plata), descubre cuerpos, pinta rostros que se antojan conocidos y resignifica pequeñas realidades familiares: la mesa, la ciudad, el ángel. Vida en abundancia.
En un mundo que suele limitar lo visual a lo visible, Sole se atreve a desafiar el límite de lo evidente. 18 de junio de 2010
CORAZÓN ALBICELESTE
Y por qué no a esta posibilidad de vivir el ser argentino desde la tribuna mundialista. Por eso, gracias también a Maradona que, a pesar de todas sus limitaciones, me regaló de manera gratuita algunas patrióticas y futboleras alegrías. A Maradona y a todos los deportistas que lucen y transpiran la bendita camiseta nacional.22 de abril de 2010
ESTA TARDE VÍ LLOVER
Optimismo ecológico, una forma de ver las cosas. Celebremos, pienso y me dejo tentar por un paraguas rojo frutilla.
Lluvia en la ciudad: incomodidad total, inundación de calles y veredas, barro en los zapatos, papeles empapados y cabelleras como erizos. Al ritmo de los chaparrones esquivo pozos-trampa y añoro el trabajo de oficina.
Pero me dura poco. Es nomás un ataque de pesimismo urbano, otra manera de ver lo mismo. Se irá con los primeros soles... (Aunque para acortar camino, decido reconfortarme con algo glamoroso: un impermeable negro, largo hasta los pies).
Abril deshoja arboledas y las veredas se pueblan con parvas de hojas secas que intento, en vano, disciplinar a escobazos. Nubes espesas de color gris humo anuncian más lluvias. Y mucho frío. Llego a casa, me envuelvo el pelo con una toalla y prendo la compu. Tecleo algo, lo borro, otra vez y de nuevo a borrar.
Y a ustedes, ¿qué les pasa con la lluvia?
24 de noviembre de 2009
PRIMER ANIVERSARIO DEL BLOG
De unos años a esta parte todos los cumpleaños son como fiestas de quince, las fiestas de quince parecen casamientos y los casamientos emulan la entrega de los Oscars, con alfombra roja, números en vivo y hasta maestro de ceremonias.
Fiel a su propósito, la mercadotecnia del fiestononón instaló una variedad inabarcable de productos y rituales destinados a traicionar el espíritu celebratorio: desde el papel picado hasta la ceremonia de las quince velas, pasando por los videos con exteriores, los globos inflados con helio, el glitter, la torta con cintitas (en las últimas décadas desplazada por algo aún peor: los copones con cintitas), el revival de los miriñaques, las fotos con efecto y el insufrible “Meneaíto”.
Y aunque no hace falta ser Julio Bocca para disfrutar de una noche de ritmo, están quienes mueven sus cuerpos con cierto respeto por las leyes de la dinámica y los otros, seres a quienes quizás les falte alguna conexión entre el oído y la musculatura.En la vereda opuesta están los aparatosos, aquellos que aman ser el centro de la ronda y no dudan en sumarse a la danza de los recién casados para un original vals en trío. Su momento de gloria suele darse al ritmo de la música disco de los setenta (se descamisan a lo John Travolta), la lambada y los acordes de “¿Qué tendrá el petiso?”.
Justamente en una fiesta yo pensaba el otro día, qué bueno sería ser presidenta de Sadaic y extraviar disimuladamente y sin posibilidad de retorno el archivo con los discos de reggaeton editados en el país y, por las dudas, en toda América. O mejor aún, llegar a la presidencia de la Nación para firmar el más delicioso de los decretos: el que prohíba la circulación, difusión y propagación de cualquier material discográfico conocido o por conocer, escrito, editado y/o interpretado por Ricardo Arjona y, por supuesto, su ingreso al país.
17 de noviembre de 2009
HERMANO SOL
Arriba el Sol, aquí la vida, una canción
y un poco de satisfacción
Miguel Mateos
El Sol está ahí, aunque no lo veamos. Una estrella silenciosa de más de cinco mil millones de años, que a modo de gran computadora cósmica emite su magnetismo y controla las órbitas de nueve planetas y miles de cuerpos celestes.
El Sol interviene en las glaciaciones, regula la presión atmosférica de la Tierra, la cual a su vez determina la meteorología y hasta los terremotos. Es una central nuclear de fusión en la que el hidrógeno se convierte en helio. Su temperatura es mayor que la de una bomba atómica: unos 6000 grados en la superficie y 15 millones en el núcleo.
Y, por todo eso, vivir sin él sería imposible.
Verás la luz
El salón estaba repleto. Al frente, el orador, un hombre de unos setenta años y su traductora. Supe al verlo que aquel hombre era hindú: piel tostada, mirada inteligente, sonrisa serena y un inglés no very british que de entrada me cayó simpático.
Debo confesar que al principio tuve mis reparos y el temor de haber caído en un antro new age en el que querrían ofrecernos la vía de escape a la hecatombe anunciada por los mayas para 2012 (todo a la venta en prácticos frasquitos, pagaderos con Visa).
Sin embargo, el discurso de Hira Ratan Manek (efectivamente, nacido en Bodhavad, India, en 1937) destila sentido común y su propuesta es de una sencillez apabullante: la cura a los males del hombre posmoderno, dice, pasa por poner sus ojos en lo alto. Literal y figuradamente hablando.
La técnica de Sun Gazing que Hira Ratan Manek practica, recomienda y difunde puede explicarse en muy pocas líneas: consiste en mirar el Sol en un horario seguro (hasta una hora después de su salida y desde una hora antes de su puesta), el primer día diez segundos, veinte segundos al siguiente, treinta el tercero y así sucesivamente. No es una práctica que tenga que realizarse durante toda la vida. Sólo se realiza como máximo durante un período de 270 días (hasta llegar a un tope de 45 minutos), consecutivos o no.
Así como los vegetales se alimentan de sol y minerales a partir del proceso de fotosíntesis, Manek sostiene que a través del Sun Gazing los hombres podemos cargarnos de la más potente de las energías de la naturaleza obteniendo “salud perfecta para mente, cuerpo y espíritu”.
Los beneficios posibles no son nada desdeñables: “se experimenta un incremento de la memoria y de la inteligencia. El proceso de envejecimiento se hace más lento, disminuyen el apetito y el cansancio, se aligera el metabolismo y el cuerpo se predispone a la meditación y a la oración”.
“Después de los primeros tres meses, las personas notarán cambios en su salud psíquica, a los seis meses se evidenciarán las mejoras físicas” sostiene Manek y agrega: “a esa altura todas las células del cuerpo empiezan a almacenar energía del Sol. Se convierten en células fotovoltaicas; son como un panel solar”. Finalmente, transcurridos nueve meses, se obtendría también la salud espiritual.
A lo largo de la charla Hira Ratan Manek hizo hincapié en tres aspectos, a mi juicio, fundamentales: en primer lugar el Sun Gazing no es un rito de tipo religioso sino una terapia apta para personas de todos los credos e, incluso, para incrédulos. Segundo, él no se presenta a sí mismo como un gurú a quien seguir sino, simplemente, como quien difunde la técnica. Y en tercer lugar: la práctica de Sun Gazing es absolutamente gratuita y no requiere de libros, pirámides, sahumerios, CDs ni aceites esenciales.
Salir al Sol
Durante siglos la humanidad ha profesado su admiración por el astro rey, fuente generosa de luz y calor, dos elementos claves para la vida de todas las épocas.
No fueron pocas las culturas que vieron en el Sol la máxima expresión de la deidad: egipcios, mayas, incas. Los griegos lo veneraron a través de la figura de Apolo. El saludo al Sol que se practica en Yoga es una antiquísima costumbre india que originariamente se realizaba al amanecer, es decir, en el mismo horario de “sol seguro" que propone Manek para su Sun Gazing. Y el propio Jesús se definió a sí mismo diciendo “yo soy la Luz del mundo”.
Ya en el siglo veinte, y durante décadas, los médicos prescribieron baños de sol como terapia para numerosas dolencias. Ha sido en los últimos años, a partir del agujero en la capa de ozono y la amenaza del cáncer de piel, que nos hemos vuelto muy aprehensivos respecto del Sol. Sin embargo, no son pocos los científicos que sospechan que quizás habría que revisar algunas cuestiones sobre los efectos benéficos de la luz solar y el peligro de una reclusión abusiva.(1)
Hira Ratan Manek lleva tiempo difundiendo su técnica y miles de personas en el mundo ya practican el Sun Gazing y aseguran haber mejorado su calidad de vida. Muchas de ellas hacen caso omiso de sus advertencias y van más allá: viven el Sun Gazing como un culto y veneran al hindú como a un líder religioso. Pero esta es una cuestión que, intuyo, tiene que ver con el síndrome de orfandad espiritual, tan común en nuestros días.
Sin caer en exageraciones, creo que puede ser válido tomar algunos aspectos de esta propuesta. No se trata de ver en el Sol a un ser digno de adoración pero sí quizás volver a mirarlo como lo que realmente es: parte fundamental de una Creación maravillosa que Dios puso a nuestra disposición para que nos sirvamos de ella. En este sentido creo que vale la pena el esfuerzo por armonizar con la naturaleza como una manera de cultivar la vida.
Además, con el verano tocando la puerta ¿por qué no intentarlo? Al menos en honor de aquello que decían las abuelas: “donde entra el Sol, no entra el médico.”Para más información sobre la técnica de Sun Gazing
http://www.hrmargentina.com.ar/
(1) El más citado por HMR es el inglés Richard Hobday, doctor en ingeniería quien dicta conferencias sobre el tema en universidades y foros científicos de Europa en los que advierte sobre las posibiliddes de aprovechamiento de la luz solar. Hobday es el autor de The Healing Sun (El sol que cura: luz solar y salud en el siglo XXI).
20 de junio de 2009
MATERNIDAD, DIVINO TESORO

No quiero ser malinterpretada. De todos los dones maravillosos con los que Dios me ha regalado en la vida, mis hijos son el más maravilloso. Ser mamá es una bendición y la crianza de mis niños, una fuente de plenitud y realización personal.
Sólo que a veces, de tan maravillosa, la experiencia apabulla y la vida cotiadiana se torna… ¿cómo decirlo? Surrealista.
La que soy, aquella que (no) fui.
Hay que decirlo: de pequeña yo solía ser bastante fantasiosa. Y un poco ilusa.
Hoy por hoy mis días se organizan alrededor de dos pares de ojos verdes (unos definitivamente verdes, los otros matizados de gris y con un toque de miel) que me miran con anhelo expectante siempre a la espera de más y desde su escasa altura de pigmeos me obligan a pasar agachada gran parte de mi tiempo.
La columna bien, gracias.
Así, yo, que en las épocas de estudiante buscaba escandalizar a mi profesora de periodismo eligiendo como tema de investigación la construcción de un baño público en la plaza San Martín (y otros igualmente al borde del absurdo escatológico) hoy clamo a la providencia me libere de todo lo relativo a pis, caca, mocos y esas delicias que constituyen el pan mío de cada día. Es que ¡nos costó horrores dejar los pañales!
Pero esa no es la única contradicción a la que me empujó la maternidad. Mi espíritu ambientalista, acérrimo defensor de la causa ecológica se doblega ante la presencia de piojos, especie a la que sólo puedo desearle la extinción pronta, absoluta y, en lo posible, sangrienta. Lo más terrible es que no me quedo en la intención: llevo años adquiriendo todo champú, loción o brebaje que me prometa la exterminación definitiva de piojos y liendres (y ni siquiera me detiene el hecho de que las liendres… ¡son bebés!)
La maternidad modificó sin piedad mis consumos culturales: de Kieslovsky a Pixar, el viaje de ida no tuvo escalas. Dejé de ser la lectora infatigable para convertirme en una lectora fatigada de leer una y mil veces el mismo cuento (recuerdo, no sin espanto, uno acerca de una pata que quería ser bailarina). La sobreviviente que llevo adentro me llevó a investigar en el mundo de la literatura infantil. Así, al menos, aprendí a filtrar y de a poco fui seleccionando libros que no me diera fiaca leer. Debo decir que con el tiempo encontré historias muy divertidas y algunos autores que valió la pena leer, aunque haga rato que cumplí los ocho años.
Inmersa en el ajetreo propio de mi vida de mamá de niños pequeños, veo desdibujarse también mi posibilidad de participación en la cosa pública. Mientras hago malabares para cumplir con los horarios de entrada y salida del colegio, los actos, las entregas de boletines, las reuniones de padres del jardín, los cumpleaños… apenas si me parezco al zoon politikón de Aristóteles.
La inminencia de las elecciones no hace más que acrecentar mi angustia en este sentido y no sólo por la ausencia de candidatos fiables. Por estos días una multitud de folletos de cuanta agrupación partidaria existe puebla mi vereda y mi buzón. De rostro inexpugnable, señoras candidatas apenas unos años mayores que yo posan para la foto, bien vestidas y sabiamente maquilladas (algunas hasta con signos de reciente refrescada). Las veo así, tan serenas y sonrientes y no puedo dejar de preguntarme: ¿tienen chicos?, si es así, ¿cómo hacen? Y sobre todo, ¿cómo piensan hacer si resultan elegidas?
Mientras intento dilucidar estas cuestiones reflexionando sobre las aristas menos exploradas del cupo femenino, vuelvo a lo mío, acomodo prolijamente las boletas que nunca introduciré en la urna y las apilo para confeccionar un hermoso bloc borrador, ideal para que dibujen mis bebés.
Gracias a Dios, en casa, hay fiesta para rato.
6 de abril de 2009
SEMANA SANTA 2009
Hazme una cruz sencilla,
carpintero
sin añadidos ni ornamentos,
que se vean desnudos los maderos,
desnudos
y decididamente rectos:
los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto:
este equilibrio humano de los dos mandamientos...
sencilla, sencilla...
hazme una cruz sencilla, carpintero.
León Felipe Caminos


















